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Las interrogantes de la demografía actual

8 Octubre 2004
Volumen 6 / Número 31

Estimado Amigo:

Poco a poco, el peligro del despoblamiento se hace más evidente para la prensa. (Aunque nosotros se lo venimos diciendo por años). Pero todavía no tiene idea sobre qué hacer al respecto.

Steven W. Mosher
Presidente

Las interrogantes de la demografía actual

Uno por uno,  New York Times, Washington Post, y ahora  Newsweek están reportando que los problemas a largo plazo no son que vaya a haber mucha gente sino muy poca.  Totalmente convencidos por el mito de la sobrepoblación, han visto últimamente lo mismo que el PRI anunció desde hace mucho tiempo, que las tasas de natalidad estaban cayendo tan bajo y tan rápido que el despoblamiento era inevitable. Ahora que lo tenemos encima, recién prenden la alarma.

Newsweek, en su edición del  27 de Setiembre, trae un reportaje escrito por Michael eyer sobre "La escasez de nacimientos"1  Meyer comienza diciendo "todo el mundo sabe que hay mucha gente sobre en el mundo". Falso.  Muchos de nosotros en el movimiento pro vida hemos sabido por años sobre el desastre demográfico que amenaza sobre nosotros -con sus tasas de natalidad en picada y poblaciones envejecidas-, como un iceberg en el Atlántico Norte.

Luego describe el atestado mundo urbano en el cual vive (por elección voluntaria) como si esto lo excusara de alguna manera de su antigua creencia en un planeta completamente lleno de gente. Todo lo que esto prueba es que ha habido un éxodo global del campo a la ciudad, el cual ha dejado virtualmente vacías de gente a muchas áreas rurales. Este es una realidad sobradamente conocida y nada controversial.

La novedad que presenta Meyer es que la gente en todo el mundo está teniendo cada vez menos y menos hijos, y ésta es una tendencia de varias décadas de duración. Las tasas de fertilidad se han reducido a la mitad desde 1972, cayendo desde 6 hijos por mujer hasta 2.9 Las Naciones Unidas han estado reduciendo sus predicciones sobre aumento poblacional regularmente en las dos últimas décadas. Actualmente se proyecta que la población mundial continuará creciendo desde 6,400  millones de habitantes que somos ahora a cerca de 9,000 millones en el 2050. Este pronóstico es probablemente muy alto.  Las tasas de natalidad que están en picada probablemente anulen otros mil millones o algo más en los años que vengan. Y una vez que el pico es alcanzado, estaremos en una montaña rusa de dimensiones alucinantes, mientras que la parte más baja (de la pirámide poblacional) irá quedando fuera de la población mundial.

Europa estará perdiendo de 3 a 4 millones de personas por año a mediados de siglo. Asia estará sólo un poco más atrás, tanto por la opción voluntaria de no tener hijos de los japoneses como por la marcha forzada de la política de-un-hijo de China. La Población de China llegará a su pico más alto en 1,500 millones de habitantes aproximadamente en el año 2020, y luego caerá dramáticamente. A mitad de siglo, Europa y Asia podrían perder un cuarto de su población en cada generación. México, como recientemente me dijo la Jefa del Consejo Nacional de Población, está apenas teniendo hijos como para mantener la población actual, y las tasas de fertilidad continúan cayendo. Mientras las tasas de natalidad permanecen altas en África, la epidemia del SIDA continua reclamando nuevas víctimas, y el destino demográfico de África a largo plazo está en duda.

El crecimiento demográfico y la población han tenido una relación bastante estrecha. Si ponemos aparte una porción significativa de población, la economía - las ventas al detalle, la cuota inicial de una casa, las inversiones, la bolsa de valores, entre otros - casi con certeza se irían hacia arriba. Meyer admite que las consecuencias potenciales de la implosión demográfica son enormes, pero que no tiene una clave como para saber qué hacer con esto.  

Convencido, habla de cómo gobiernos ilustrados como Francia y Holanda  están instituyendo políticas favorables a la familia que ayudarían a las mujeres a combinar el trabajo y la maternidad, que van desde crédito fiscal por cada niño hasta cuidado diario subsidiado. Pero la afirmación de que los países escandinavos han mantenido tasas de natalidad con provisiones generosas de licencias por maternidad, atención de salud y empleo de tiempo parcial simplemente no son verdad. Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega están muriendo de la misma manera como sus menos ilustrados homólogos del sur.

La realidad de tales programas, amados por las feministas radicales porque desalientan el matrimonio y alientan a las mujeres a trabajar fuera de casa, es que no han hecho nada para revertir la escasez de nacimientos en Escandinavia - o en algún otro lugar, sobre ese mismo asunto. Uno puede poner a todas las mujeres a trabajar en una fábrica o en una oficina; o uno puede alentarlas al matrimonio o a estar en casa y tener una tasa de natalidad sobre el reemplazo. Pero es altamente improbable que puedas tener ambas situaciones. Las mujeres no son proclives a quedar atrapadas en la clásica doble jornada laboral - muchos niños y un trabajo a tiempo completo- con estos incentivos relativamente bajos.

Meyer afirma también que ambientalmente hablando, un mundo más pequeño es ciertamente un mundo mejor, aunque en términos de un aire más puro o en el retorno de lobos y flora extraña a las extensiones de campo en la Alemania del Este Esto es exactamente lo contrario. La gente no causa la degradación del ambiente, la pobreza sí. Y es la prosperidad lo que proporciona los recursos financieros y humanos con aquello que tenemos que bregar. Un mundo despoblado es probable que sea un mundo más pobre, y un mundo más pobre es probable que sea un mundo más contaminado. ¿Realmente Meyer cree que una población más envejecida va a renunciar a sus derechos para pagar costosos programas de limpieza del medio ambiente?

Pero la mayor omisión de todas es la deficiencia de Meyer para señalar la obvia necedad de continuar promocionando el aborto, la esterilización y la anticoncepción en un mundo que está muriendo. Mientras el cuidado a la salud de las mujeres que nosotros proporcionamos a los países en desarrollo consista principalmente en desarticular sus sistemas reproductivos, difícilmente podemos esperar que las tasas de natalidad se recuperen. 

Endnotes

1. " Escasez de Nacimientos "; Newsweek, September 27, 2004.

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