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Frenando la Expansión del HIV/SIDA mediante la Abstinencia (y la Doctrina Católica)

de Mayo del 2004
Volumen 6/Número17

Estimado amigo:
La Iglesia Católica en África, debido a su oposición a los condones, es a menudo acusada de contribuir a la expansión del HIV/SIDA en África. Esta es una cruel  tergiversación de la verdad, cuando es exactamente lo contrario: La Iglesia en África, con su mensaje consistente y sin temor de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio, ha ayudado realmente a frenar esta calamidad. Sus valientes esfuerzos, frente al casi universal desprecio de las élites de Occidente y de sus lacayos en los países en desarrollo, no han sido poco heroicos. Creo que es tiempo de fortalecerla.

Steven W. Mosher
Presidente

Frenando la Expansión del HIV/SIDA mediante la Abstinencia (y la Doctrina Católica)

La Iglesia Católica ha cumplido el rol más importante en la contención de la epidemia del HIV/SIDA en África. Sin su mensaje de abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad dentro del mismo, la epidemia habría sido probablemente peor, no sólo entre sus miembros sino en la población en general.

Pero la Iglesia no está ya sola en este punto. Su posición--que la abstinencia y la fidelidad son la clave para detener la expansión de esta epidemia--está ahora comenzando a recibir respaldo de sectores de la más variada gama. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está ahora promoviendo lo que se ha denominado "reducción de parejas" y "relaciones monogámicas de largo plaza." (Fidelidad y matrimonio, en términos cotidianos, palabras que aparentemente a los expertos en sexualidad de la OMS todavía se les traba en la garganta). La comunidad científica actualmente está produciendo estudios basado en evidencia, en países como Uganda, mostrando como la abstinencia y la fidelidad han reducido dramáticamente las tasas de HIV/SIDA.

Aún el Congreso de Estados Unidos, que no es un bastión de la inocencia, está comenzando a recobrar el sentido común en cuanto a esta enfermedad que en parte se expande sexualmente. Cabe señalar que la legislación que autoriza el "Plan de Emergencia Presidencial para Ayuda en SIDA" (PERFAR por sus siglas en inglés) reclama que los esfuerzos de una prevención culturalmente adecuada del HIV/SIDA esté centrada en ?retrasar el inicio de la actividad sexual, la abstinencia, la fidelidad y la monogamia, la reducción de las parejas de sexo casual, la reducción de la violencia y chantaje sexual -incluyendo el matrimonio de niños, la costumbre de heredar a las viudas, y la poligamia--y donde sea adecuado, el uso de condones.

Con la excepción de los condones (acerca de lo cual hablaremos más adelante) la Iglesia Católica ha estado en la vanguardia de todas y cada una de estas áreas críticas.  Ella ha alentado prácticas físicas ( y morales) saludables tales como la abstinencia y la fidelidad, mientras ha hablado en contra de prácticas que física y moralmente no son saludables tales como el sexo casual, la violencia sexual y la poligamia.

Aún en el tema de los condones, donde la Iglesia ha sufrido tantos ataques y golpes, la marea está cambiando. La razón de esto es la aplastante evidencia del fracaso de los condones. Ningún país que ha confiado en los condones para detener la epidemia ha reducido exitosamente las tasas de prevalencia del HIV/SIDA. Después de 20 años de arrojar condones sobre el problema--y millones de muertes- es tiempo de intentar otra aproximación al problema.

¿Cómo la Iglesia promueve la abstinencia y la fidelidad? De varias maneras. La necesidad de la gente joven de guardar abstinencia antes de la matrimonio, practicar la monogamia en las parejas casadas, es ya una materia común de los sermones dados en las Misas diarias y dominicales, de la instrucción religiosa de los jóvenes y a las parejas de novios.

No hay canal culturalmente más apropiado para la formación de los creyentes que la Iglesia Católica, la cual es ahora vista como la autoridad máxima en asuntos relacionados al matrimonio y la familia. Los creyentes se casan en la Iglesia y hacen que sus hijos se bauticen en ella. La Iglesia tiene muchas oportunidades de difundir el mensaje comunitariamente acerca de las normas de sexualidad saludable. Tampoco hay mejor alternativa de fortalecer la involucración de los padres con sus hijos que la Iglesia Católica, debido a que el acto fundamental que define a los creyentes--ir a Misa- está muy cerca de ser un acto familiar.

Finalmente, deseamos hacer notar que la Iglesia en África es ahora, y ha sido por muchas décadas, autóctona. Casi todas las diócesis están dirigidas por africanos más que por misioneros. El clero, desde los Obispos y sacerdotes hasta los diáconos y ministros extraordinarios de la Eucaristía, son miembros totalmente inculturados de sus comunidades locales, con toda la sensibilidad de la realidad socio-política y el contexto cultural que esto implica.

En vez de seguir arrojando condones sobre el problema del HIV/SIDA--y probablemente empeorando las cosas--¿por qué no impulsar este programa altamente exitoso, ya existente?

¿Por qué no ayudar a la Iglesia a difundir este mensaje salvador de la fidelidad y la abstinencia a través de toda África? ¿Por qué no ayudar a la Iglesia a movilizar la opinión en contra de actitudes y comportamientos que incrementan la vulnerabilidad al HIV, como el sexo con múltiples parejas sexuales en forma casual, la poligamia y el sexo intergeneracional?

No hace mucho, una alianza no formal entre un Papa polaco y un Presidente de los Estados Unidos ayudó a traer abajo el Muro de Berlín y poner fin al comunismo en Europa. Es tiempo propicio para una nueva alianza estratégica entre la Iglesia y el gobierno de Bush, una que pueda terminar con la calamidad del SIDA en África.
La Iglesia en África tiene la respuesta a la epidemia del SIDA. Los Estados Unidos tienen los medios para fortalecerla. Esta es una combinación que viene del Cielo.

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